Manchas en la piel: ¿cuáles son las más comunes?

Las manchas de la piel comprenden una extensa gama de formas, tonos y causas, siendo con frecuencia resultado del envejecimiento y, por tanto, inofensivas. Sin embargo, un porcentaje significativo de estas decoloraciones cutáneas se asocia con el cáncer de piel, que pese a su tasa de supervivencia elevada, continúa siendo una enfermedad crítica para cualquier ser humano. Su diagnóstico precoz y posterior tratamiento son la razón de ser de la dermatologia medica quirurgica en Vigo.

Esta especialidad médica, que se ocupa de la salud del órgano más extenso y versátil del cuerpo humano, se sirve de los exámenes microbiológicos, el test del parche y otras pruebas para identificar la naturaleza de una mancha cutánea. Estas alteraciones se presentan de múltiples formas, siendo el melanoma una de las más temidas por su relación con el tipo de cáncer más común, el de piel.

En concreto, los melanomas presentan la apariencia de manchas de color marrón claro u oscuro, caracterizadas por sus contornos irregulares y difusos que parten de nevus comunes. Dado el riesgo de expandirse por el resto del cuerpo, es vital detectarlo a tiempo y someterlo a un tratamiento eficaz.

Por su parte, los lunares o nevus no necesariamente están vinculados con el melanoma. Se definen como proliferaciones de melanocitos, es decir, células de la piel que han producido el pigmento denominado melanina. Como los anteriores, se manifiestan con bordes asimétricos, pero carecen de su peligrosidad.

También con formas indefinidas se presenta el melasma, mayormente en distintas áreas del rostro, del cuello y en menor medida, del antebrazo. La incidencia de este trastorno de la piel es mayor a partir de los veinte años y está asociado con las alteraciones hormonales del embarazo y la ingesta de productos anticonceptivos. Su sintomatología, además, se agrava con la acción de los rayos solares.

La piel es susceptible a la radiación solar, y una de sus respuestas adversas es el lentigo senil. Estas manchas, bien definidas y de color uniforme, aparecen principalmente en el cuello, brazos y rostro durante la senectud.