¿Qué es el ‘biohacking’ y cómo favorece el cuidado de la piel?

Los tratamientos en medicina estética Pontevedra no se reducen a la toxina botulínica, el láser facial o los bioestimuladores de colágeno. Cada vez son más las clínicas y centros que abogan por un enfoque nutricional, capaz de ofrecer resultados naturales y duraderos actuando sobre los mecanismos internos.

El biohacking estético ha ganado enteros en los últimos años por aunar conceptos como la higiene del sueño, la medicina regenerativa, la longevidad cutánea o el seguimiento de dietas beneficiosas para la piel (p. ej., la cetogénica). En líneas generales, su objetivo es optimizar la apariencia y el bienestar interfiriendo en procesos biológicos como la autofagia celular, la síntesis del colágeno y la elastina o la función mitocondrial.

A principios de siglo, el gurú estadounidense Dave Asprey introdujo el término y las estrategias para ‘hackear’ el organismo humano, con el fin de disminuir la edad biológica de la piel. A diferencia de los tratamientos convencionales, el biohacking no se conforma con suavizar las arrugas y líneas de expresión, sino que pretende reparar las células dañadas y lograr un cutis más juvenil y saludable.

Para ello, las terapias de biohacking utilizan polinucleótidos, péptidos y otros compuestos de propiedades regeneradoras. Las células en contacto con estas sustancias reaccionan activando sus mecanismos de hidratación, rendimiento hormonal y desarrollo de proteínas fibrosas como la elastina, entre otros.

Esta solución estética también se esfuerza en cuidar de la microbiota de la piel. En este sentido, la nutricosmética es uno de sus grandes aliados porque sus productos se formulan con potenciadores de NAD+ y péptidos de colágeno para regular la flora intestina y maximizar la salud cutánea.

Otro beneficio del biohacking es la eliminación de las células senescentes, causantes de inflamaciones y otros problemas de salud. Los senolíticos permiten suprimirlas del organismo y devolver la firmeza y elasticidad a la piel.