Ons es demasiado bonito para disfrutarse solo en verano. Un lugar tan maravilloso y con tantas posibilidades debe de estar a disposición de los visitantes durante todo el año y eso ahora es posible gracias a las excursiones en Ons que están organizadas por algunas navieras. Salidas que te permiten acudir a ese lugar en cualquier momento del año, siempre que las condiciones del mar permitan realizar el pequeño viaje.
Pero, ¿qué podemos disfrutar de Ons en invierno que no tenga en verano? Pues como cualquier espacio natural, Ons cambia con cada estación del año. Durante el invierno puedes pasear por sus rutas de senderismo y ver un paisaje mucho más solitario y salvaje si cabe. Pero cuando de verdad merece la pena realizar estas excursiones es en otoño y en primavera, cuando la naturaleza está en pleno cambio y se ve más bonita y más apetecible.
Además, cuando los días ya comienzan a crecer o todavía son largos, se puede hacer la excursión de una manera más relajada, ya que no hay que preocuparse porque caiga la noche demasiado pronto. Por eso, muchas personas eligen estas dos etapas, justo antes o justo después de la temporada alta, para visitar la isla y verla en su máxima belleza, pero sin turistas.
La única desventaja de visitar Ons fuera de temporada es que no se puede asegurar que la excursión se pueda realizar hasta prácticamente el día. Porque si hay un cambio de tiempo, algo que no deja de ser frecuente en Galicia, y esto afecta al mar, habrá que suspenderla. Pero es un riesgo que merece la pena correr ya que si estamos en Galicia de vacaciones y tenemos la oportunidad de poder disfruta de Ons sin ser en verano, debemos aprovecharla. Si somos de la tierra, un día u otro podremos realizar la excursión, por lo que acabaremos viviendo la experiencia si queremos hacerlo.
No debemos de olvidar que Ons es una isla que solo tiene acceso por mar. Aun así, hay personas que continúan habitando todo el año este lugar. Es cierto que es una población mínima, solo 70 personas están censadas en la isla y no todos pasan allí el invierno, pero esta pequeña resistencia permite catalogarla como una isla habitada y hay viviendas que, en verano, se convierten en alojamientos para familias que regresan cada año a disfrutar de su casa.