Del requesón al ‘cream cheese’: estos quesos son inseparables de postres típicos

Hablar de tiramisú es hacerlo del queso mascarpone, de igual modo que el requesón induce a pensar en la pastiera napolitana o el queso crema en la tarta más icónica de Nueva York. Estos y otros productos lácteos son inseparables de algunos de los postres más típicos de Italia, el Caribe o Estados Unidos.

La relación entre el queso fresco y ciertos postres no es casual: su gusto suave y textura cremosa ayudan a potenciar el sabor de preparados tan emblemáticos como el tiramisú. Esta delicia repostera es originaria de la región italiana del Véneto y fue desarrollada en los años sesenta por Roberto Linguanotto. En la lista de ingredientes destacan el café, el bizcocho, las yemas de huevo, el cacao y queso mascarpone. Sin este último, el tiramisú perdería parte de su cremosidad, acidez y dulzura, motivo por el que figura en la receta original.

Para los habitantes de la Gran Manzana, el pastel de queso neoyorquino no sería igual sin el queso crema o cream cheese. Su uso fue idea del restaurador Arnold Reuben, que necesitaba dotar a su creación de una densidad y punto de acidez adecuados. Esta variedad quesera se inventó poco antes, a finales del siglo diecinueve.

Por el contrario, la historia del queso ricotta o requesón se pierde en las calzadas y coliseos de la Antigua Roma. Se trata de un queso fresco italiano, elaborado con leche de oveja, vaca o búfala, que se emplea en un postre muy famoso: la pastiera, una delicia de Nápoles.

En el Caribe y América Latina se consume el dulce de guayaba, así denominado por su contenido frutal (guaiaba significa «fruta» en las lenguas arahuacas). Una de sus señas de identidad es el queso costeño, un fresco de sabor intenso y salado, con el que también se formula la empanada venezolana y las arepitas de yuca.