Un local de copas tiene que ser un lugar atractivo que invite a los clientes a entrar. Pero, sobre todo, que invite a un tipo determinado de clientes, ese hacia el que queremos enfocar nuestro mercado. Cierto es que en más de una ocasión se ha intentado montar un tipo de negocio y, sin saber bien por qué, al final ha tenido éxito con un tipo de clientes al que no estaba inicialmente destinado. Pero son excepciones y lo normal es que según enfoques tu establecimiento, así tendrás un tipo u otro de clientes.
Si lo que buscas es un tipo de cliente sofisticado, que busque bebidas premium que no encuentre en otros lugares, no basta con una excelente carta de cócteles y con una variedad de bebidas que no se encuentren en otros lugares. También tienes que darle una decoración a la altura. Y para eso tienes que decorar tu local de una forma cosmopolita, de forma que se asemeje a los que se pueden encontrar en las principales capitales del mundo pero con su personalidad propia.
Las paredes de ladrillos cultivados son una manera de darle personalidad al local y de conseguir ese aire de ciudad que puedes completar con objetos de decoración exclusivos traídos de anticuarios o de diferentes lugares del mundo. La clave está que estén todos enfocados hacia un mismo tema para que el local tenga esa personalidad que se busca.
Si lo que buscas es un local de copas de moda, que sea divertido y atraiga a un amplio abanico de gente. Ese tipo de local en el que prácticamente todo el mundo se sienta a gusto y se pueda tomar desde una cerveza nacional hasta una copa un poco más sofisticada pero sin demasiadas florituras, entonces apuesta por la originalidad y la diversión como notas principales. Las paredes revestidas de ladrillo siguen siendo una buena opción porque son de fácil mantenimiento y el local se verá siempre impecable aunque pase mucha gente.
Pero en la decoración apuesta por el color y por el eclecticismo. Sofás “de la abuela” junto a un moderno rincón Ikea o bancos corridos para pandillas en otra de las zonas del local pueden combinar muy bien aunque inicialmente no peguen ni con cola. La clave está en poner unos cojines muy modernos en tonos ácidos al sofá o unos cuadros vintage encima de los bancos corridos.