Una copa de champán al día, ¿del médico te libraría? Los beneficios de esta bebida alcohólica sugieren que sí. Debido a su escasez de calorías, el champagne rosado es compatible con dietas healthy, a diferencia de otros espirituosos con un alto contenido calórico que, en el fondo, carecen de un aporte significativo de nutrientes.
Otra característica saludable del champán es su índice glucémico, mínimo en comparación con otros licores. Por tanto, las personas con problemas de concentración de azúcar en sangre pueden incluir champán en su alimentación para diabéticos.
Este vino espumoso también supone un aporte considerable de polifenoles, un tipo de antioxidante natural que mejora el funcionamiento del sistema cardiovascular. En particular, estos compuestos ejercerían un efecto vasodilatador, disminuyendo la presión sanguínea de la persona y el riesgo, por tanto, de contraer enfermedades relacionadas.
¿Puede el champán combatir la senilidad? Un estudio de la Universidad de Reading (Reino Unido) demostró que dos de las uvas más utilizadas en esta bebida alcohólica —pinot meunier o schwarzriesling y pinot noir— incrementa la memoria y la visión espacial del ser humano. Citando a uno de sus responsables, el doctor Jeremy Spencer, «el consumo de champán tiene el potencial de influir en el funcionamiento cognitivo y en la memoria».
Entre los aportes de la ingesta de champán, destaca su capacidad para retrasar el envejecimiento celular. Anteriormente, se ha mencionado la presencia de los polifenoles, pero este vino espumoso posee otros antioxidantes naturales, como la leucoantocianina o el resveratrol, que incentivan la renovación celular. Además, las uvas estimulan la producción de ácido hialurónico, un poderoso aliado de las pieles sanas.
En vista de lo anterior, no hay duda de que el champán es compatible con una alimentación saludable. A su excelente sabor y capacidad para maridarse con los platillos típicos de nuestra gastronomía se añaden, pues, las cualidades medicinales de este vino de la región de Champaña.